La primera vez que vi a mi abuelo fue la última. Mi tía nos llevó a mí y a mi abuela, despues de comer. Ya estaba anocheciendo cuando entramos a la casa decorada elegantemente para la fiesta a la que ibamos. Las tres subimos las escaleras y entramos al primer dormitorio donde mi abuelo se encontraba tendido sobre la cama cubierto por unas sábanas, dejando ver sólo su pálido rostro. Estaba muerto.
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